Compruebo con bastante indignación el goteo incesante de mujeres muertas a manos de maridos, ex maridos, amantes, familiares o lo que sea. Creo que por desgracia nos hemos habituado a contemplar una sangría diaria retransmitida televisivamente, y en las mismas Facultades a los que queremos ser periodistas se nos enseña a no empatizar demasiado con el dolor ajeno ante un hecho catastrófico o doloroso. Al final, nos hemos acostumbrado a comernos el plato de lentejas, o en nuestro caso la pasta, con una nueva fémina asesinada. Da igual la religión, la edad, la procedencia... es una lista grande como el mundo, cada día desde el televisor nos cuentan un nuevo asesinato por el que se suelta la pregunta tópico de si se podía haber evitado, una nueva historia que antes fue ignorada seguramente y ahora nos dura en nuestra mente un ratito nada más, para que digamos: " Qué pena" y mañana sea otra. Mañana será otra la historia que dará que hablar otro ratito, llenará minutos en la sangría diaria del telediario y otra nueva foto y caso triste inundará la pantalla. Su fugacidad es igual al número de personas que recordarán este caso con la llegada de uno nuevo.
Ayer fue en la ciudad de Brescia, donde se encontró el cuerpo de una muchacha de 27 años, de la que se pensó todas las desgracias posibles hasta que fue detenido su marido, un chico de su edad que los vecinos, conmocionados, calificaron de normal. No nos lo podemos creer, decían. Siempre es la misma historia. Siempre se sigue el mismo patrón, nos meten las declaraciones del vecino de turno diciendo que el que se ha cargado una persona parecía normal. Al final, normal resultará ser que caminaba a dos piernas y tenía dos ojos. Hoy ha sido ella. La semana pasada fue Lorena de 14 años. Jessica de 28. Marta de 43.
Nos hemos acostumbrado y ninguno dice nada. Al final, a una por reivindicar este tipo de cosas la pueden llamar de todos los colores, te acusan de generalizar y cosas del estilo. En fin, yo me aferro a las estadisticas, que en clase mis insensibilizados profesores decían que era de lo que siempre se podía echar mano con recursos o sin ellos. Resulta que en Italia el 60% de las mujeres sufre algún tipo de violencia. En Suecia, país moderno y feminista de pro, 1 de cada 5 mujeres ha tenido algún tipo de maltrato en su hogar o trabajo. La estadistica mundial asciende a una de cada tres féminas víctima de violencia por parte de un varón. Yo me callo... las cifras hablan por si mismas...
(Dedicado a Silvia, que quería leer algo en español sobre las mujeres )
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