venerdì 19 settembre 2008

Bari



Dejémonos de cosas tristes, es viernes. Hoy contaré una de mis "batallitas" de mis múltiples viajes por el territorio italiano.
Hace unos días tuve la ocasión de visitar la ciudad de Bari, en la región de Puglia. Imaginando Italia como una bota, sería la parte del tacón (y perdodadme por el ejemplo tan manido)
Por un asunto de traducciones al español tuve la ocasión de estar en la Fiera del Levante, una de las ferias de muestras más importantes del sur de Italia.

Mi tren hizo parada primero en la ciudad de Caserta, en la región de Campania, donde me paré a comer en una trattoria que creo que jamás en todo el tiempo que he estado en este país he comido tan barato y tan bien. La propietaria, simpatiquísima, me indicó qué lugares interesantes podía visitar y que me diera tiempo de no perder el tren para Bari. Estuve una hora paseando por el centro de Caserta, y desde luego la ciudad me sorprendió por el ritmo de vida relajadísimo (quizá demasiado) de sus habitantes, la cantidad de iglesias y parques cuidadísimos y la amabilidad de la gente, que ante cualquier pregunta se volcaban en ayudarme.
En Caserta pude ver un trocito de España, aunque fuera de nuestros antepasados, y es que el Palazzo al Boschetto fue propiedad de los Borbones, ya que tantos siglos atrás los españoles dominábamos Siciia y Nápoles.

El tren me lleva hasta Foggia, la ciudad más septentrional de la región pugliese. Nos paramos en Foggia una media hora, y tengo la ocasión de hablar con gente del lugar, de la que advierto eneguida el peculiar y simpático dialecto de la región. Nada más llegar a Bari, el conductor del autobús reconoce enseguida mi acento, y me dice "Benvenuta, ragazza della capitale" A estas alturas de la película un día tendré crisis de identidad.

Bari, cuidad del antiguo imperio romano, Barium. 300.000 habitantes, más area metropolitana no incluída. Playas cristalinas, sol, estilo de vida en las antípodas del milanese o romano. Aquí reposan, en la bonita catedral del centro, los restos de San Nicola, por eso es uno de los centros de peregrinaje más concurridos del país. Bari es famosa por la calidad de su pan y su bollería. En efecto, son los productores del excelente pan de Altamura, un pueblo de la provincia. Y los famosos tarelli, rosquitos de pan buenísimos que acompañan en todas las comidas..
Y es que como se come en el sur... no se come en ningún lado. Acompañada por un amigo de la zona gran parte de mi estancia, comenos y paseamos por los sitios más emblemáticos de la ciudad. Los camareros, los dependientes y la gente son de una simpatía bastante notable. Algunos camareros bromean con mi acento romano y me dicen en dialecto de la capital: "Magna, magna" (come) Los precios en Bari, por cierto, podría decir que son la mitad de los de Roma en casi que todo.

Y llego a la feria del Levante. Allí permanezco hasta el sábado por la tarde. Berlusconi está presente en la inaguración, con sus 2000 guardaespaldas, y verlo, dado su reducida estatura, es toda una aventura. La gente está que trina con Alitalia y el maltrato histórico del sur. La alcaldesa de Milán, Letizia Moretti, me comentan que también está presente, y promete que la próxima Expo que se celebrará en la capital lombarda tendrá una subsede en Bari.


Al día siguiente, toca visita a los pueblos de Monopoli (precioso) y Alberobello. Alberobello está declarado patrimonio de la Unesco. Famoso por sus construcciones en piedra, casas preciosas con tejados redondos y en punta, y que tienen el efecto de una cueva (mantienen la temperatura)





Mi viaje se cierra con la visita relámpago a la provincia de Brindisi, en concreto al pueblo de Cisternino. Un lugar de cuento. Calles en piedra, jardines, cuestas, locales y casas en estilo medieval... Cisternino podría ser el escenario perfecto de una película al más puro estilo de Nuovo Cinema Paradiso.
Y aquí acaba mi precioso tour por la Puglia, un lugar que me sorprendió gratísimamente y entiendo ahora la nostalgia de mis amigos de la zona que viven en Milán o Roma. Es un sitio de cuento, con muchos problemas que quizá enturbian, como gran parte del sur, la vida en ellos...
Cuando llego a Roma a las 12 de la noche, ya vuelvo a la realidad con los primeros atascos en el centro, el vaivén cotidiano de gente hasta en esas horas (veo más gente en Termini a medianoche que en Bari a mediodía) En fin, a mí el relax me dura hasta mitad de la semana. Y espero volver algún día...
Gracias a la estupenda gente pugliese que tan bien me ha acogido

PS: DEBIDO AL CRECIENTE E INESPERADO NUMERO DE VISITAS A ESTE BLOG,AGRADECERIA UN COMENTARIO POR PARTE DE LOS LECTORES (SE ACEPTAN CRITICAS :D)
DOUBT TO THE GROWING NUMBER OF VISITS (AND AS WELL UNEXPECTED) I'D LIKE ASK ALL OF YOU, IF YOU WANT SO, TO LEAVE A COMMENT (CRITICS ALLOWED)

giovedì 18 settembre 2008

Volare...


17,30 de la tarde de hoy: Cojo el tren de todos los días a la salida de mi trabajo, pero esta vez en la dirección opuesta: Fiumicino Aeroporto. Media hora antes los medios de comunicación han anunciado oficialmente que el plan de salvamento de la compañía de bandera Alitalia, propuesto por un grupo de empresarios, ha sido rechazado. Así que la ocasión la pintan calva: ¿qué mejor para una periodista debutante como yo el meterme en el centro de la noticia?

En el tren oigo muchísima gente quejándose del servicio deficiente que la empresa ofrecía en estos últimos tiempos. Otros conocen algún vecino, o tienen algún familiar o amigo que trabaja para Alitalia y comentan la situación desesperante en la que se encuentran. Y es que en Italia no existe la prestación de desempleo tal y como sucede en España... Yo también conozco gente, pienso. Esta mañana no me he encontrado por ejemplo con Gianni, azafato, el cual comparte vagón conmigo casi todos los días y me cuenta sus periplos por todo el mundo. Con 25 años, hace 4 meses que se ha ido a vivir solo a un piso compartido con sus mejores amigos, y estaba ilusionadísimo porque el mes que viene hacía las pruebas de inscripción para un master. O Laura, que tiene 34 años, trabaja también de azafata de tierra y tiene una niña preciosa de 7 meses que se llama Giorgia. Cuando bajo del tren y veo de lejos las pancartas y los gritos, me pregunto ¿qué será de los sueños de miles y miles de trabajadores como Laura y Gianni? ¿Cuántos niños como Giorgia verán cómo sus padres se quedan en la calle?

18,05: Entre una marea de gente llego a la puerta de la terminal B. Los trabajadores ocupan desorganizadamente casi toda la puerta y algunos puntos de la terminal. Entonan de vez en cuando su grito de guerra: "Meglio falliti che in mano ai banditti" ("Mejor en quiebra que en manos de los bandidos") Me acerco a una muchacha sentada al lado de un coche aparcado. Lleva su uniforme verde de la compañía y la acreditación. Le comento que soy una periodista en prácticas de España y que le quiero hacer algunas preguntas para hacer un artículo. Sus ojos se le iluminan de repente: "Ahh, me encanta España" Me dice que le pregunte lo que quiera, salvo algunos detalles técnicos de los acuerdos de los sindicatos que ella de eso no entiende "Nos saben manipular tan bien con terminología complicada para hacer con nosotros lo que quieren" Me cuenta que tiene 21 años, que desde hace un año empezó su período de prácticas en la compañía. "Entré aquí como otros muchos, gracias a un amigo de mi padre que trabaja en el aeropuerto. Empecé a trabajar en la oficina de atención al cliente por 800 euros al mes. Y me puedo sentir afortunada que muchas compañeras no cobran más de 600 euros" Después de la crisis que comenzó hace un mes, apenas ha trabajado. "Ahora a saber lo que pasará conmigo. Pero espera, que te presento a un amigo que está peor que yo eh?"

Él, Alberto, se encuentra al lado de unos paneles de información. Nos acercamos a él y después de las presentaciones me empieza a contar: "Tengp 27 años y hace 4 que empecé a trabajar con ellos en el check-in. Contratos temporales, que en principio me iban bien porque estaba aún estudiando en la universidad. El problema fue cuando terminé, hace uno. Teniendo este trabajo no me quedaba mucho tiempo para buscar uno nuevo, por los horarios. Pero tenía miedo a dejar éste y quedarme en la calle. Vivo solo, con mi hermana y dos amigos, pagamos 375 euros al mes cada uno. Hace 6 meses me compré el coche. Ahora no sé cómo voy a hacer" y añade "ésto es una verdadera vergüenza. Nadie, ni políticos, ni sindicatos ni empresarios se ha preocupado por nosotros. El Cai, la empresa que nos quería comprar, era aún peor, pues a mis compañeros de aire les quería pagar 1,85 euros la hora de vuelo. Ni en un país del tercer mundo, con todo el respeto! Nosotros preferimos que la empresa caiga antes que trabajar para los amigos de Berlusconi. Yo no sé que haré, volveré con mis padres e intentaré buscar otro empleo, pero si ya estaba mal pagado antes, si conservo este empleo es que no gano ni para la gasolina"
Me despido de Alberto, deseándole mucha suerte y cogiendo los teléfonos de ambos por si algún día necesitan venir a España por si acaso, como dicen ellos entre risas. Dejo el aeropuerto, viendo gente con sueldos y categorías tan diferentes como azafatos, pilotos, limpiadores y oficinistas mano a mano se manifiestan para defender su profesión ante una clase política y sindical que se lava las manos ante la catástrofe.

lunedì 15 settembre 2008

Humoresque

Humoresque es de esas pocas joyas escondidas que el mundo del cine antiguo guarda sólo para curiosos y cinéfilos. En un mundo en que las superproducciones insípidas ganan en taquilla, descargas y fama a pesar de la poca calidad de gran parte de ellas, merece la pena dedicar un poco de espacio a este tipo de cine. La perfección narrativa, visual y el mensaje que ofrece el cine antiguo en mi opinión no logra transmitir casi ninguna producción actual.

El violinista Paul Boray (John Garfield) conoce a Helen Wright, (la excepcional Joan Crawford) una mujer con una posición social elevada, casada con un anciano rico por conveniencia. Helen se enamora de Paul y a la misma vez lo introduce en círculos sociales importantes, lo ayuda en su carrera e intenta impulsar la misma a base de esfuerzos de todo tipo.
Pero la madre de Boray no está para nada de acuerdo con la relación de su hijo con Helen. El pasado turbio de ésta, sus diferentes relaciones con otras personas estando casada, hacen que intente destruir la relación de ambos a toda costa. Helen se da cuenta de que su corrupto pasado poco puede ayudar a construir una relación con Paul. Ésto le lleva a tomar la trágica decisión final que ilustra el vídeo mostrado al final, una escena magnifica acompañada de la melodía Liebestod de Wagner tocada por el propio Paul.

A pesar de la sencillez de la trama, Humoresque es de una belleza y una riqueza de secuencias visuales que hacen que sea una de esas películas que conmocionan hasta al más insensible de los espectadores. El sentimiento de culpa, muy a lo Dostoesvsky, ha recibido creo pocos reflejos mejores en la historia del cine que el contenido en esta película. Una pequeña gran obra de arte del lejano 1946 que merece la pena rescatar.